Por qué las chimeneas incorporadas modernas ya no necesitan conducto de humos
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Durante décadas, el encargo era siempre el mismo: si un proyecto quería una chimenea incorporada, el arquitecto dibujaba primero el conducto de humos y después la planta. Las perforaciones para la evacuación determinaban dónde podían situarse las paredes, dónde había que reforzar la estructura y dónde se interrumpía la línea de la cubierta. La chimenea dejaba de ser una decisión de diseño y pasaba a ser una cuestión estructural.
Esa distancia entre lo que los diseñadores querían en la pared y lo que la combustión convencional imponía al edificio persistió porque la única alternativa realista solía ser “no tener chimenea”. No deje que los requisitos de evacuación condicionen su planta. Las chimeneas incorporadas sin conducto desplazan la restricción de la envolvente del edificio al propio quemador, y dos tecnologías soportan hoy esa carga con credibilidad: el bioetanol de combustión limpia, que se transforma en vapor de agua y dióxido de carbono, y los sistemas eléctricos resistivos o LED, que no producen combustión alguna. En la categoría de chimeneas incorporadas, este principio se materializa en cinco gamas de EcoSmart Fire: Flex, Frame, Heritage, Switch y Motion, además de una selección de quemadores de etanol independientes para proyectos totalmente a medida.



